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Colegio Montepinar
Av. Castillo de Monteagudo, 95
Urbanización Montepinar, El Esparragal
30163, Murcia, España
La Coral Discantus, en el contexto de las celebraciones de su XX aniversario, organiza la CAMPAÑA SOLIDARIA “UN JUGUETE, UNA CANCIÓN”. A esta iniciativa solidaria se unen Cáritas Región de Murcia y la Delegación de Enseñanza de la Diócesis.
A todos los centros educativos de Murcia y de sus zonas limítrofes se les propone una RECOGIDA DE JUGUETES EN BUEN ESTADO EN LOS CENTROS EDUCATIVOS que serán retirados directamente en los Colegios e IES por la organización de Cáritas el día 19 de diciembre de 2014 y también se les invita a un GRAN CONCIERTO Y FIESTA SOLIDARIA el sábado 20 de diciembre en la Plaza de Santo Domingo de Murcia, de 5 a 8 de la tarde, con regalos y merienda de churros. Se puede participar en la Campaña sin asistir al Concierto.
Estuvimos con nuestros alumnos de Bachillerato en el centro de investigación CEBAS-CSIC, donde fuimos amablemente recibidos por su subdirector Enrique Olmos y por el resto de investigadores que tuvimos oportunidad de conocer. Nos explicaron sus innovadoras líneas de investigación en agricultura y tecnología de alimentos y nos permitieron entrar en sus laboratorios para enseñarnos sus métodos de trabajo y el funcionamiento de sus costosos equipos.
Publicado por: Alberto Moreno
El pasado jueves 30 de octubre, los alumnos de 4º de Primaria fueron de excursión al Museo de la Ciencia de Murcia y al Planetario para seguir aprendiendo y experimentando los contenidos impartidos en el área de Science.
Los guías nos felicitaron por el nivel de participación en las charlas por parte de nuestros alumnos, ya que en todo momento intervinieron con gran entusiasmo, espontaneidad y curiosidad.
En el Museo de la Ciencia pudimos ver la sala del agua, experimentando e interactuando en las actividades propuestas. Tras ello, visitamos la exposición de contaminación lumínica, lo que consiguió que nos concienciáramos sobre el buen uso de la energía y reconociendo algunas conductas poco deseables para la sostenibilidad del planeta; por ello, los conocimientos sobre la energía eléctrica que utilizamos nos han hecho ver la necesidad de cambiar algunos hábitos de nuestra vida cotidiana.
Sin duda, lo que más les gustó fue el planetario. Allí nos explicaron todo lo relacionado con el Sistema Solar y con nuestro planeta, nos acercamos a la Luna y a otros planetas con el telescopio, etc. ¡Fue realmente interesante!
¡Lo pasamos genial y aprendimos un montón de cosas!
Su protagonista se ha convertido en un mito, y está presente a través del tiempo en muchas obras de carácter distinto, con fijación y aumento de sus rasgos, esencialmente los de su impulso erótico, la afirmación de su valor y su soberbio desdén
por el castigo divino.
D. Manuel Muñoz Cortés.
Cuando Tirso de Molina, en el siglo XVII, escribió El burlador de Sevilla y convidado de piedra, con seguridad, no era consciente de la trascendencia que iba a tener su obra: rápidamente, el caluroso gusto italiano por nuestro teatro barroco lo irradió a todo el continente, y fue aflorando en otras espléndidas piezas como Don Juan ou le festin de piêrre de Molière o Don Giovanni de Mozart.
Pero el verdadero Tenorio, el auténtico Don Juan es el escrito por Zorrilla. No obstante haber sido tildado de obra menor, recriminado por sus ripios, reprobado por sus dislates, por sus desatinos cronológicos…, de los cuatro prototipos humanos universales nacidos en la literatura, el insolente, el fatuo, el bravucón Don Juan ocupa un puesto de honor junto a otro español, Don Quijote, que se codean, en ese exquisito elenco con Fausto y Hamlet.
Y ese personaje universal, ha marcado y, en cierto modo, entre algunos, lo sigue haciendo, una de las tradiciones españolas más arraigadas: la celebración de la noche de las ánimas, la que transcurre del 1 al 2 de noviembre, debe, para ser perfecta, transcurrir asistiendo a una representación teatral de Don Juan Tenorio.
Uno de los más lúcidos recuerdos de mi infancia es vislumbrar, de lejos, cuando pasaba por el salón, a un joven Paco Rabal que, en blanco y negro y enfundado en un inmaculado jubón, invadía la pantalla del televisor como apuesto protagonista de la obra.
Además, se contaban espeluznantes historias como la de la Santa Compaña: una procesión de fantasmas, de almas en pena, cubiertas por mortajas con capucha y descalzas, que en dos filas vagan erráticas rezando, con cantinelas de salmos mortuorios. Es tan aterradora su presencia que se extingue cualquier ruido en derredor y los animales se alejan erizados; pero, no es visible para nadie, excepto para los niños que, por error, habían recibido los santos óleos de alguna extremaunción en su bautismo.
O en el colegio solían leernos o se representaban algunos pasajes de una de las célebres Leyendas de Bécquer, “El monte de las ánimas”, cuya acción transcurre cerca del Duero y en el monte que le da título, que espeluznó al propio autor: La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. Intenté
dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice. Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche. […]
Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lob os aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche. […]
-Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche… esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas… ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.
Dicha tradición no sólo goza de arraigo en la literatura, también lo hace, y, de manera muy especial en la gastronomía: los castellanos huesos de santo, el dulce de membrillo extremeño, los muñecos elaborados con frutas o los andaluces buñuelos de viento rellenos, que salvan a las almas del purgatorio, los catalanes panellets o los nuégados de pueblos perdidos en la sierra de Albacete.
Mucho, mucho, mucho tiempo después, y sin saber cómo –quizás es lo único que
no admiro de los americanos-, nos invadieron las calabazas, las brujas, los esqueletos, las telarañas… en una mamarrachada de fiesta que, inexplicablemente, está desplazando, entre los jóvenes y no tan jóvenes faltos de instrucción, la hermosa tradición de respetar, honrar, casi reverenciar a sus muertos durante el día de Todos los Santos y la noche de las ánimas, mientras en cualquier iglesia con un leve rumor monocorde las campanas tocaban a muerto.
Por todo ello y porque el 4º curso de ESO arranca el estudio de su literatura con el Romanticismo, hace años que, en clase, leo, explico y, esencialmente, disfruto con mis alumnos del Don Juan de Zorrilla. Entretanto intento conseguir que imaginen su ardua puesta en escena, comentándoles que hace varios años, muchos ya, asistí por primera vez, la noche de las ánimas, a la representación que, en el Teatro Romea, lleva a cabo la Compañía Cecilio Pineda. El actor murciano que le puso nombre, fascinado por Don Juan Tenorio, incluyó en
su reparto y representó esta obra desde 1907 hasta 1941, un año antes de morir. Una fascinación que heredó la actual compañía y, en cierto modo, la ciudad de Murcia.
Con motivo de la clausura del Certamen Romea-89, la Compañía Cecilio Pineda asume, tras la petición del Ayuntamiento, la puesta en escena de la obra. Dirigidos magistralmente por Julio Navarro Carbonell, unos cuarenta actores ataviados con prendas de la madrileña colección de Cornejo y arropados por unos excelsos decorados de fines del siglo XIX,
reanudan la tradición hasta 2007, cuando tras diez representaciones, comenzaron las obras de restauración en el Teatro Romea.
Tras el fallecimiento de Julio Navarro Carbonell en 2011, se quedó huérfana la escena y, fundamentalmente, lamentablemente, su hijo, Julio Navarro Albero. El padre, director, compañero de escenas –en un principio enfrentados como Tenorio y Mejía, posteriormente, como el Don Juan maduro frente al joven y, por último, encarnando a Don Diego Tenorio, deshonrado padre del crápula Don Juan-, maestro, consejero y amigo, ya forma parte de la historia; de una historia cuyo testigo ha sabido
recoger con inaudito talento, con señorío, su hijo. Su respeto, su admiración, su cariño, su apasionamiento mutuos se deslizaban desde las tablas, radiantes, felices, nerviosos, para personarse entre los cientos de espectadores que los han contemplado. No me cabe la
menor duda de que Julio Navarro Carbonell protege, desde el palco 7 del Romea, que lleva su nombre, a toda esa comparsa que, con extraordinaria destreza, puebla el escenario.
Cuando hace contados años, Julio Navarro Albero se enfrentó en solitario a la ingente labor de protagonizar y dirigir el Tenorio, probablemente musitaba para sí el final de un poema que, en una ocasión muy especial, escuchó de labios de su padre: Dejad la puerta abierta / porque un día puedo volver y con las alas rotas y el corazón gastado ya no quedan / fuerzas para llamar a los amigos. Dejad la puerta abierta y encendedme la lumbre por si vuelvo.
Y, asimismo, recordaría las espléndidas palabras que un día su padre le dedicó, y que estarán fijadas, a modo de caricias, en su corazón: “Cuando vi a mi hijo interpretar el Don Juan completo, me impresionó su enorme talento como actor, ¡es un Pineda!”.
Espléndidas palabras que hacemos nuestras los que hemos tenido el gozo de deleitarnos con su actuación; entre ellos, mis alumnos de 4º de ESO y de 1º y 2º de Bachillerato, que el pasado día de las ánimas, asistieron conmigo y con dos profesoras más a la última representación de este año. Jóvenes que, conocedores del texto, mantuvieron un silencio “sepulcral”, durante más de tres horas, descubriendo, apreciando, comiéndose con los complacidos ojos, lo que allí abajo, abajo, abajo, estaba acaeciendo. Jóvenes conmovidos, embelesados, enternecidos, emocionados con la prodigiosa escena, con la indescriptible, inefable, insuperable actuación de un hombre desamparado, desahuciado, repudiado que,
redimido por amor, mendigaba la misericordia divina.
Jóvenes entusiasmados, encantados con el donaire, con el galanteo, con la apostura, con el endiablado poder de seducción de Julio Tenorio o Don Juan Navarro Albero. Jóvenes cuyo único reproche,

al final de la representación, era no haber asistido el viernes para que hubiéramos tenido posibilidad de repetir el sábado y el domingo; cuya gran preocupación era saber si, esa misma noche, podríamos reservar entradas, en el patio de butacas, para el año próximo.
Sólo nos queda agradecer, antes de firmar y plegar, a la Compañía Cecilio Pineda, su empeño anual en hacernos disfrutar, con su arte al batirse el cobre, con uno de los grandes clásicos de nuestra literatura. Y a Julio Navarro Albero su amabilidad al atendernos, al posar con nosotros, su sensibilidad al valorar nuestra dedicación y su pericia para declamar el verso.

Publicado por: Ángela Moreno Torres
(Si quieres leer el artículo tal y como lo escribió la autora, accede a este )
El pasado martes 28 de octubre los alumnos de 5 años de nuestro colegio realizaron una visita al Museo de Bellas Artes de Murcia.
El título de la exposición de pintura que pudimos contemplar se denomina: “El Retrato”.
El Museo de Bellas Artes de Murcia (MUBAM) se encuentra ubicado sobre la antigua parcela del Convento de la Trinidad, en el barrio de Santa Eulalia de la Ciudad de Murcia. El actual edificio se inauguró en 1910, y tras varias reformas y adecuaciones museográficas, este museo cuenta con un sistema de infraestructuras y acondicionamientos técnicos afines a la museografía del siglo XXI.
Por comodidad para nuestros alumnos y para facilitar la atención en las obras pictóricas, al llegar, el personal de este edificio nos dividió en dos grupos, asignándonos un guía a cada grupo.
En un primer recorrido visitamos las salas correspondientes a tres tipos de retrato: de medio cuerpo, cuerpo entero y primer plano.
Nos mostraron una selección de los cuadros más significativos de cada una de estas salas. Todos ellos compartían como característica común un realismo llevado al cuidado extremo de los detalles. Las escenas, los escenarios y los momentos familiares plasmados nos aproximaban a la realidad del protagonista. Siendo muy evidente el tipo de retrato representado en cada uno de ellos.
En la segunda etapa de nuestra visita, nos invitaron al taller del Museo y nos hicieron una exposición de las principales técnicas que utiliza un pintor para elaborar un “Autoretrato”.
Una vez acabada esta explicación, nos pusimos manos a la obra.
Los alumnos fueron capaces de realizar su propio retrato, poniendo en práctica técnicas como: medidas, orden al dibujar las facciones del rostro, color, etc.
Por un momento… Se convirtieron todos los alumnos en verdaderos artistas.
Pierre-Auguste Renoir (Pintor 1841-1919) señalaba:
«La única forma de entender la pintura es ir y verla«
«La pintura se aprende en los museos«
Publicado por: Marina Montoya
Los alumnos de 3º de ESO, a través del programa de la asignatura de Iniciación Profesional a la Informática, han recibido la primera de dos sesiones de las que consta el curso de primeros auxilios que imparte el médico del servicio de urgencias (061) D. Jesús Abrisqueta.
El interés de los alumnos ha ido creciendo a medida que D. Jesús iba exponiendo las razones por las que el servicio de urgencias necesitaba de la colaboración de los ciudadanos y por qué una formación en primeros auxilios podía salvar la vida de un ser querido, un conocido, un compañero…
La formación se ha impartido de forma amena y con la participación de los alumnos en las distintas maniobras y técnicas que D. Jesús ha explicado.
La valoración de la primera sesión que se ha impartido ha sido muy alta, por parte de los alumnos y han expresado su interés en la siguiente.
Estamos muy contentos e ilusionados por comenzar un nuevo curso. El pasado miércoles tuvo lugar una reunión informativa sobre las especialidades que vamos a impartir y nuestra metodología.
Nuestro objetivo; aumentar la creatividad de nuestros alumnos y mejorar su autoestima, que aprecien y expresen sentimientos y que adquieran valores como el respeto y el esfuerzo. Para este curso, incorporamos como novedad, la formación Suzuki en la especialidad de violín.
Os dejamos este interesante artículo sobre algunas de las razones por las que los niños deberían estudiar música:
12 Razones (pincha para acceder al enlace)
¡Os esperamos!

Hoy los niños de nuestro comedor van a disfrutar de un postre casero: unas natillas elaboradas por nuestra cocinera Cloti.
El menú de hoy también lo compone un gazpacho andaluz elaborado igualmente por nuestra cocinera, exclusivamente a partir de verduras frescas.
Os seguiremos informando de las novedades del menú.
Av. Castillo de Monteagudo, 95
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30163, Murcia, España
