Alfareros por un día
“Este oficio ha permitido al hombre crear toda clase de enseres y artilugios domésticos a lo largo de la historia. En el Occidente culturalmente tecnológico, la alfarería popular, cacharrería ruda y evocadora obra de artesanos barreros, ha pasado en gran medida a convertirse en artículo decorativo y de coleccionismo y en materia de interés etnográfico, sumado a su valor arqueológico.”
El pasado jueves 24 de octubre los alumnos de 4 años de nuestro Colegio, disfrutaron de una gran experiencia extraescolar.
El artesano Juan Requena se desplazó a nuestro centro con todo el material necesario para que los niños pudieran experimentar este oficio: dos tornos eléctricos adaptados, utensilios y la materia prima (barro).
Esta actividad se realizó en dos grupos: 4 años A estuvo las dos primeras horas de la mañana y 4 años B las dos horas siguientes al recreo.
Fue necesario ponernos nuestros babis y hacer una fila muy correcta para dirigirnos a una zona de nuestro Colegio, más amplia y acondicionada para esta novedosa actividad.
Iniciamos esta aventura con una breve introducción del contacto Alfarero.
Explica el procedimiento del trabajo con el barro, sus peculiaridades, las técnicas y los distintos resultados a obtener con las mismas. El uso, en la actualidad de los tornos modernos, queda sustituido el pedal tradicional por un pequeño motor. Pueden diferenciarse las siguientes partes:
- Rueda superior, sobre la que se trabaja.
- Rueda inferior, de mayor diámetro, movida por un motor eléctrico.
- El eje que une ambas ruedas, también de madera.
- El apoyo del eje.
Además, nos muestra cómo de un trocito de barro sobre el torno y con ayuda de sus manos pueden aparecer lapiceros, jarrones e incluso personajes de nuestros cuentos preferidos.
En una segunda parte, los niños tienen la oportunidad de manipular el barro, bajo la supervisión y las indicaciones de este profesional. Nos llama poderosamente la atención la humedad del barro, su textura y color…entre otras muchas cosas.
Ahora, llega el gran momento de convertirnos en “Alfareros”. Experimentar con el torno, el barro y el agua. Por parejas y acompañados por el alfarero, nuestros niños llevan a cabo su obra. Una oportunidad que ofrece la magia del movimiento armónico del torno unido al modelado gentil y suave de las manos.
Una vez terminada la obra, es necesario dejar secar el barro en secaderos al aire libre. Se realizan dos originales figuras que, más adelante y coincidiendo con momentos especiales, podrán llevar a casa.
Después de esta bonita experiencia los alumnos y docentes nos sentimos: ¡Agradecidos y contentos por lo vivido!
Como aportación final a este día, añadir que “El origen del barro es mítico, la creencia judeocristiana sostiene, de forma pedagógica, que Dios creó a Adán y Eva del barro de la tierra, modelándoles con sus manos, convirtiendo, de esta forma, a Dios en el primer alfarero, todo lo cual se recoge de manera perfecta en los octosílabos, anónimos populares de la siguiente quintilla”:
entre todos el primero,
pues en el arte del barro,
Dios fue el primer alfarero
y el hombre el primer cacharro.”









